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Galería de arte, Valencia (España)


Al otro lado del cristal

Al otro lado del cristal
Alejandra Icaza
Octubre 2009

Javier Hontoria

"Al otro lado del cristal"


AL OTRO LADO DEL CRISTAL

A Alejandra Icaza la gusta pensarse al otro lado del cristal, un cristal desde el que observar con minuciosa atención el espectáculo luminoso del paso de la horas con sus luces, porque todas las luces desfilan frente a la ventana de su estudio madrileño con sus deslumbrantes vistas al sur. Una mirada hacia el exterior desde esa ventana me hace preguntarme cuánto habrá de meridional en la pintura de la artista. Suena, seguro, paradójica esta formulación pues no se puede obviar la sólida formación anglosajona de Icaza y su afinidad con algunos de los referentes más claros en el ámbito de la abstracción pictórica de las décadas de los ochenta y noventa. La artista expone con reciente regularidad en Brasil, país en el que se habla un lenguaje cromático próximo al que ella expresa en sus pinturas. Hay una robusta tradición colorista en el país suramericano, desde Helio Oiticica a Beatriz Milhaces, y Alejandra Icaza entronca con ella de un modo natural. Quizá parezca osado, pero pienso en el aire luminoso del sur, la acción imprevisible pero decisiva de una luz que es otra e impar, y el viento cálido que mueve la tierra y la impulsa contra la superficie de unos cuadros que, en lo narrativo y en lo formal, son ahora más ricos que nunca.

Porque lo narrativo se impone en la pintura de Icaza, algo que, a primera vista, resulta desconcertante, pues el suyo parecería un ejercicio constante de abstracción. Son características sus manchas monocromas circulares, dispuestas siguiendo su propia lógica interna. Pero tras estas manchas yace una dinámica y compleja trama vital, un mundo que, a pesar de su apariencia fantástica, solo tiene que ver con lo vivido. No hay ficción, nos dice, en su cuadros. Tan solo la constatación del valor de la experiencia, la vida que avanza ante nuestros ojos, un reflejo aquí, la abstracción de una forma allá. El mundo en nuestra mano. Y si las referencias figurativas que salpican el plano remiten a una experiencia vivida, las manchas circulares sólo pueden interpretarse como el presente luminoso de lo que acontece, el brillo de los días, azaroso y deslizante, capturado con destreza por la retina de la artista. La intuición de un recuerdo evanescente y la noción tangible y plena de lo real crean un sugerente universo de tensiones en cada lienzo.

Hay una estrecha y fértil relación entre el contenido conceptual y la resolución formal en los cuadros  de Alejandra Icaza. Las vivencias, recuerdos, historias y sensaciones que, a través de una figuración de línea clara, conviven en los lienzos adquieren corporeidad a partir de los diferentes registros lumínicos que se acumulan sobre el plano. Hay telas, papeles, motivos circulares encontrados en tiendas de bisutería…Y hay una inclinación hacia lo decorativo que es fresca y desacomplejada. El resultado es una superficie de extraordinaria riqueza. Del mismo modo, en las fotografías que se incluyen en esta exposición, Icaza construye sus propios wunderkammers, imágenes de vitrinas que contienen objetos que la artista convierte en leales compañeros de viaje. No importa que alguien los haya archivado antes porque nada pertenece a nadie. Alejandra Icaza escruta su naturaleza, observa la suave incidencia de la luz y no tarda en hacerlos también suyos, siempre desde el otro lado de cristal.

Javier Hontoria