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Galería de arte, Valencia (España)


Metáforas de nada

Metáforas de nada
Vicente Fernandez
Marzo 2010

F. Garín Llombart

"Metáforas de nada"

ELOGIO DEL CUADRADO

La historia del arte tiene esas cosas. Los que nos dedicamos profesionalmente a ella, tan pronto estamos tratando de explicar a Tiziano, Velázquez o Goya como en otros momentos a Vasarely o a Eusebio Sempere. Disciplina con tan amplios registros debe tener algo en común que nos dé una explicación razonable. Viene esto a cuenta de las obras que he tenido ocasión de ver –y gozar- desde hace algún tiempo, de Vicente Fernández Cervera. No puedo explicar el motivo –sin duda deformación profesional- pero tras volverlas a estudiar con motivo de la presente exposición, cuidadísima como todas las de Ana, pensé donde podría encontrar unas reflexiones que me resultasen familiares. En efecto, rebuscando en mi biblioteca, volví a releer a Kandinsky y su Punto y línea sobre el plano (1ª edición en castellano. Barral Editores, 1971) y allí encontré la razonable explicación, ya desde sus primeras líneas. En efecto, comienza de manera axiomática: “Cada fenómeno puede ser experimentado de dos modos. Estos dos modos no son arbitrarios, sino ligados al fenómeno y determinados por la naturaleza del mismo o por dos de sus propiedades: exterioridad-interioridad….El análisis de los elementos artísticos es un puente hacia la pulsación interior de la obra de arte”. Empezábamos bien. Con esa idea las obras de Vicente adquieren una evidente coherencia. Pero continúa más: “La pintura solo recientemente (pensemos que el texto se escribe entre 1923-1926) ha sido liberada de la servidumbre que implicaban sus tradicionales aplicaciones”… Por lo tanto, el autor/pintor sienta las bases para que nos adentremos en el llamado arte constructivo con confianza. Afirmando que la composición es la subordinación interiormente funcional a la finalidad pictórica completa.
El protagonismo del cuadrado en las obras de Vicente Fernández es evidente. El cuadrado como elemento primario y motriz al mismo tiempo de otras formas, como las “eles”, la repetición, su unión, su propia pretensión de ocupar una tercera dimensión, es decir “saliendo” en el espacio, y tantas otras formas. Y curiosamente, de nuevo encontramos en el viejo texto de Kandinsky frases que iluminan nuestro propósito. Pues en efecto, partiendo del punto dice: “Una figura más compleja sería la construida por verticales y horizontales cruzándose centralmente sobre un plano cuadrado. Despliegan un fuerte sonido que jamás se podrá apagar totalmente y representan así el sonido o tono primario de las rectas…y ello pone en evidencia los efectos recíprocos de los elementos simples en una combinación elemental…”
Sin duda, vamos llegando a una explicación razonable de la atracción que nos producen las obras de Vicente. Pero seguimos leyendo y encontramos la esencia, lo que he titulado “el elogio del cuadrado”, dado que llega a llamar plano básico (PB) la superficie material formada por dos líneas horizontales y dos verticales que al unirse adquieren, en relación con el ambiente que les rodea, una entidad independiente. Hemos conseguido nuestro propósito, pero además continúa: “Este hecho es por otra parte fuente de enormes posibilidades de composición, dado que cada lado desarrolla un sonido completamente propio que va más allá de los límites del reposo cálido y frio…Cada ser viviente, como tal, incluyendo el plano básico(PB) tiene un arriba y un abajo que mantienen entre sí una relación incondicional y permanente… cada artista es capaz de percibir la “respiración” del todavía intocado PB y que él se siente responsable frente a ese ente, cuyo manejo irresponsable tiene algo de crimen”.

¿Qué mas necesitamos para disfrutar de la obra de Vicente Fernández Cervera? Gocemos de sus estructuras, de sus estudiados colores, de sus músicas, y celebremos juntos “el elogio del cuadrado”.

F. Garín Llombart