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Galería de arte, Valencia (España)


Private – Collection

Private – Collection
Bernardí Roig
Noviembre 2009

Santiago Olmo

"Private – Collection"

UN GABINETE PARA ACTEÓN

Una colección privada es un museo imaginario e ideal que se ha hecho realidad. El museo imaginario ha sido punto de partida de numerosos relatos de ficción literaria y artística, algunos con carácter de ensayo como el de André Malraux, otros experimentales como el proyecto de Museo de las Águilas de Marcel Brothaers, otros se sitúan a caballo entre la alucinación y el delirio, como ocurre en el inquietante espacio de Locus Solus, la novela de Raymond Roussel mitificada por André Breton y los surrealistas y, finalmente, otros se han llevado al cine, como el que da cuerpo al thriller del remake en 1999 de El secreto de Thomas Crown.

Pero la posibilidad de un museo imaginario es también el sueño de muchos artistas por construir para sí y para su obra un espacio que compendie el núcleo sintético y esencial de su trabajo en un espacio doméstico, abarcable y reducido. En definitiva todo museo imaginario cristaliza en una colección privada.

Su esencia remite al gabinete, esos espacios recoletos, adaptados para la contemplación de las obras selectas, y donde se puede compartir ese placer con los íntimos. La Galería de los Uffizi es quizás el único museo que aún hoy conserva un espacio que remite al gabinete, al museo imaginario y a la colección ideal.

Es un espacio reducido, casi doméstico incluso para nuestra época. Se le denomina la Tribuna y allí se exponen algunas de las obras más insignes y significativas del museo. La obra de Bernardí Roig asume para su coherencia interna la idea de gabinete como si se tratara de una estrategia que ofrece correctas claves de lectura. Sus exposiciones, muchas veces tienden a recrear ese ambiente cerrado de lo privado: el dibujo y una sucesión de temáticas relacionadas con la visión de la intimidad psicológica y sexual, desde las referencias esenciales de Pierre Klossowsky o Georges Bataille, facilitan ese sutil deslizamento.

Bernardí Roig ha sabido dotar a sus gabinetes “privados” de una inquietante atmósfera de misterio y de tono secreto, apta solo para iniciados. Sus obras, sean esculturas, dibujos o videoproyecciones proponen una reconsideración de cómo son las condiciones del mirar, rehabilitando o subrayando la condición de voyeur del espectador. Mirar es descubrir y conocer, rasga como una luz la realidad y la reconstruye como una escena o un relato.

Mirar es una aventura y un riesgo, que resume el mito de Acteón, el cazador que sorprende a Diana desnuda bañándose en un río y como venganza es convertido por la diosa en un ciervo al que devoran sus propios perros. Acteón y la mirada son uno de los ejes de la investigación visual de Bernardí Roig. La mirada quema por dentro y por fuera, como muestran las piezas de cabezas de cuyos ojos surgen llamas de fuego.

El estupor de mirar abrasa y quema en el interior gabinete que ordena la colección privada como un bosque mágico, estableciendo un vínculo de complicidad entre el artista y el espectador, transformándoles a ambos en un siempre asombrado Acteón.

Santiago Olmo