Alfonso Albacete en Marlborough Barcelona | Ana Serratosa
Esta web utiliza cookies, puedes ver nuestra la política de cookies, aquí Si continuas navegando estás aceptándola

Español

Galería de arte, Valencia (España)


Alfonso Albacete en Marlborough Barcelona

La galería Marlborough de Barcelona inaugura hoy jueves Trànsits / Tránsitos, la primera exposición individual de Alfonso Albacete en este espacio, compuesta por una serie de acrílicos sobre lienzo y papel donde cada cuadro se convierte en registro de lugares, momentos y sensaciones vividas por el artista.

Tránsitos reúne una selección de obras en las que el pintor aborda temas como el enfrentamiento entre el mundo interior y el exterior, los conceptos de arte y naturaleza, paisaje y memoria o tránsito como el sitio por donde se pasa de un lugar a otro o de un estado a otro. En función de estos elementos, el artista realiza una serie de obras pensadas y reflexionadas a partir de referentes visuales, espaciales y emocionales previamente reconstruidos en un proceso de asimilación y memorización.

Fijar lo inmutable

La construcción pictórica permite que el tiempo deje de ser direccional y, por lo tanto, puedan acumularse diferentes referentes y experiencias. La tarea es contar el mundo, pero no desde el instante, en vano intento de fijar lo mutable, sino desde su poso, la búsqueda de su sentido, que es lo que nos convierte en sujetos. A partir del dibujo, el color y la geometría, Albacete dinamiza la concepción espacial de sus obras y experimenta e investiga, suprimiendo la perspectiva tradicional y utilizando la superposición de planos en los que deja patente las experiencias e imágenes de todo tipo de las que se nutre el artista.

La serie de cuadros ataraxia (Nipón I, 2008; Ataraxia I, 2008; Ataraxia III, 2007) nos remite a la disposición del ánimo propuesta por los epicúreos, los estoicos y los escépticos, gracias a la cual alcanzamos el equilibrio emocional mediante la disminución de la intensidad de nuestras pasiones y deseos, y la fortaleza del alma frente a la adversidad. En este tipo de obras el artista hace uso del muro y la pintura callejera o el Street Art como soporte para la materia pictórica y abre ventanas en las imágenes, invirtiendo en cierto modo el recurso tradicional de la pintura como ventana. Estas piezas funcionan como tránsitos hacia otros paisajes en los que el mar y el horizonte reflejan la serenidad y la imperturbabilidad del ánimo, tal y como predica la ataraxia.

Juego de formas

Los cuadros con temas urbanos (Nexo, 2008; La ruta, 2008) son más engañosamente naturalistas, la convención de la naturaleza como lugar de fondo de lo humano deja paso a lo urbano como lugar de la naturaleza. En estos cuadros, el artista crea una estructura compositiva al límite, con la combinación de complicadas arquitecturas lineales que acentúan la tensión finalmente resuelta a partir de la inserción de elementos convencionales y simbólicos tales como la cruz de farmacia.

Juega con los reflejos flotantes, las formas abstractas y las geométricas, el dripping, los espejismos y las sombras, pero siempre de una forma figurativa. Pone de manifiesto una representación no naturalista de la naturaleza mediante la dispersión de manchas y materia pictórica. Más que dar respuestas, el artista plantea interrogantes introduciendo extrañas formas poligonales, luces proyectadas, espejos o vanos equívocos que nos trasladan a espacios indefinidos, objetos que parecen sombras, paredes pintadas, planos desconcertantes y atmósferas bañadas de luz en capas de significado superpuestas.

Albacete genera estrategias, distribuye energías por el lienzo, utiliza densas condensaciones de pintura, rebaja el carácter ilusionista y reclama complejidad conceptual y mental para poder entender los elementos iconográficos que definen su obra.