Carlos Franco expone en Marlborough Madrid | Ana Serratosa
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Galería de arte, Valencia (España)


Carlos Franco expone en Marlborough Madrid

La galería Marlborough de Madrid ofrece desde hoy una nueva exposición del artista Carlos Franco (Madrid, 1951). En esta selección de su obra reciente se mantiene su investigación sobre los fondos significantes y los diversos materiales, al mismo tiempo que conserva su interés por los temas simbólicos y la exploración de las múltiples posibilidades expresivas de las técnicas de reproducción digital.

 

La inquietud creativa de este artista rompe las barreras de los géneros convencionales. Su experimentación en las técnicas se adentra por diferentes materiales y soportes. Sus pinturas desprenden voluptuosidad, gusto por los mitos, la magia y por el inconsciente. Según el mismo Franco, “en esta exposición muestro una serie de trabajos realizados en estos últimos años. La elección de los temas aparentes fue inconsciente y su desarrollo ha ido parejo a la búsqueda de un soporte que admita la unión de diversas técnicas pictóricas manuales, serigráficas y calcográficas. También la fotografía, el uso del scanner y la impresión digital. Es decir los pinceles, la paleta, el dibujo, la aplicación serigráfica del color y los pigmentos minerales de la impresión digital así como el uso del ordenador y más”.

 

Porque, para el artista, “el original está considerado como una versión aún inexistente, el cual se abre paso a medida que el suceso en el plano concentra toda la atención. El fácil acceso al negativo y al mundo cromático del negro que facilita el ordenador permite una puesta al día del color como símbolo. La coexistencia de la dualidad simultanea del día y la noche, pasado y futuro, recuerdo y previsión. El presente está representado por el propio soporte que, objetualizado al margen de las técnicas pictóricas, permite el encuentro de formas de percepción diferentes. Las texturas liberadas también y consideradas como percepción-expresión entran a formar parte de un lenguaje donde no todo es homologable”. Para Franco, esa “cualidad de la pintura sería penoso que desapareciera a cambio del brillo uniforme y del acabado elegante que parece colmar exclusivamente el buen gusto de tantos”.