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Galería de arte, Valencia (España)


Colmena para una colección eléctrica


El museo Soumaya de ciudad de México, el personalísimo proyecto del magnate de las telecomunicaciones Carlos Slim, ya está abierto de forma gratuita los siete días de la semana. “Para que los Mexicanos que no puedan viajar tengan la posibilidad de conocer a los grandes maestros del arte universal y desarrollen su sensibilidad y su pasión por la belleza. Nuestro objetivo es formal capital humano a través del arte, la cultura y la educación”, afirmó Slim en la presentación definitiva del museo, que abrió sus puertas el pasado 29 de Marzo. Aunque el discurso del que Forbes ha indicado por segundo año consecutivo como el hombre más rico del mundo pueda sonar demagógico, la realidad es que Slim se ha embarcado en un gran proyecto cultural y de reconversión urbana, precisamente en los años de la peor recesión económica mundial, creando muchos empleos y gran actividad económica. “Este es un proyecto realizado al 100% en México, por Mexicanos”, aseguró Slim, quien encargó a su yerno, el arquitecto Fernando Romero, el proyecto del nuevo museo. La espectacular estructura asimétrica, recubierta de 16.000 hexágonos brillantes, que evocan una colmena (o un hongo atómico, según se mire), se ha convertido ya en el nuevo icono de una ciudad que en los años cincuenta y sesenta utilizó la arquitectura para construir la identidad del país.
El edificio sube en espiral por 43 metros, divididos en seis pisos, que culminan con una sala diáfana de 1.600 metros, iluminada de luz natural. “El sueño de cualquier museo”, no se cansaba de repetir el director Alfonso Miranda, indicando el inmenso espacio donde se exhibe la mayor colección de Rodin fuera de Francia, rodeada por grandes piezas de Dalí y por esculturas de los siglos XIX y XX. En su colección hay obras de El Greco, Tintoretto, Tiziano, Filippo Lippi, Ribera, Murillo, Rubens, Van Gogh, Monet, Cézanne, Renoir, Matisse, Brueghel, Picasso y Miró, en un montaje museográfico que privilegia el diálogo entre los artistas Mexicanos y sus homólogos europeos.
El magnate explica que con sus 17.000 metros (más de 6.000 para exposiciones), el Soumaya, que a costado alrededor de 50 millones de euros, encabeza el proyecto de Plaza Carso, un conjunto urbanístico que incluye el teatro cervantes y el Museo Jumex de Arte Contemporáneo, cuya inauguración se prevé para 2012.
El arte estrictamente contemporáneo parece ser el único campo artístico que no despierta el interés de Slim. Su fondo está compuesto por 16 colecciones, que suman 66.000 piezas. El hecho de que varias, como la colección Obregón de pintura y miniatura colonial, la de cucharas de plata o el archivo del poeta libanés Khalil Gibran, hayan sido compradas en bloque, podría sugerir una voluntad de inversión mas que un verdadero amor por el arte. Sin embargo, la forma en que el coleccionista Mexicano haba de sus adquisiciones disipa cualquier suspicacia. “A través de las subastas de Christie´s y Sotheby´s hemos traído de vuelta a México muchas obras”, afirma hablando de sus piezas con lujo de detalles, sin prisa y con muchas pasión. Una pasión que, según cuenta, le trasmitió su esposa Soumaya, fallecida en 1999. De ahí el nombre de los dos museos. El primero abierto en plaza Loreto en 1994, que continuará funcionando, y el nuevo, que los taxistas ya han apodado la licuadora.
Eléctrico no es adjetivo suficiente para describirlo. Hay arte virreinal, del siglo XIX y de las vanguardias; un millar de objetos prehispánicos; una amplísima colección numismática; estampas, relicarios, miniaturas y objetos de la vid cotidiana del México decimonónico y de principios del S. XX y hasta una pequeña sección de moda. Según el español Alejandro Massó, asesor museográfico del coleccionista: “Es una de las 10 o 12 mayores colecciones creadas de golpe por un golpe en el mundo. Equivale a los grandísimos esfuerzos que hicieron los industriales de Estados Unidos a imagen de la aristocracia francesa e inglesa del S. XIX, que crearon colecciones personales que se convirtieron en grandes museos.

Roberta Bosco.