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Galería de arte, Valencia (España)


Dos ejemplos a seguir

JAVIER MOLINS
Día 09/11/2010 – 11.20h
SI bien es cierto que la Comunidad Valenciana, a diferencia de Cataluña, se ha caracterizado por la falta de iniciativa de la sociedad civil (el conocido «meninfotisme» valenciano), hay excepciones que confirman esta regla. Dos de esas excepciones celebran este año una efeméride destacada. Por un lado, el Club de Tenis de Valencia cumple 105 años y el espacio de arte de Ana Serratosa celebra sus primeros diez años de andadura.
El tenis, al igual que el fútbol, llegó a Valencia procedente de las islas británicas de la mano del exportador inglés de naranjas Alfredo Faulconbridge, gran aficionado al deporte de la raqueta que decidió instalar una cancha de tenis en la inmediaciones del paseo de la Alameda para trasladarse allí desde su vivienda, situada en la calle Colón número 76, para practicar su máxima afición. Corría el año 1905 y por aquel entonces los límites de la ciudad lindaban con el río Turia y la Alameda era una zona de esparcimiento y recreo. Ese fue el embrión de un club que tuvo varias sedes por esta zona hasta que en 1959 se trasladó a su enclave actual de Viveros. Dicho club, que acaba de realizar bajo la presidencia de Luis Gómez una ambiciosa reforma de sus instalaciones, dio cobijo a las primeras ediciones del Open de Tenis que este fin de semana acaba de ganar David Ferrer, tenista que ha salido de este mismo club. Todo un ejemplo de cómo la sociedad valenciana puede dar a luz ambiciosos proyectos.
Por otro lado, hace ya diez años que Ana Serratosa cambió su galería a pie de calle para pasar a dirigir un espacio que, como ella misma reconoce, «rompe moldes y maneras de entender el comercio del arte». Sin embargo, Ana no ha hecho sino retomar la figura del antiguo marchante de arte que ponía en contacto a coleccionistas con artistas. De este modo, por el ático de Ana Serratosa han desfilado artistas de primer nivel como Carlos Franco, Javier Riera o Alfonso Albacete, junto con críticos de arte, coleccionistas o simples amantes del arte. Esa labor, en muchos casos filantrópica, ha alcanzado su máxima expresión con la iniciativa denominada «Visión de Arte Contemporáneo», a través de la cual, los visitantes han podido conocer la colección privada de Ana Serratosa. Y así es como han llegado por primera vez a Valencia obras de artistas como Kara Walker (de quien se puede contemplar una enorme obra en el hall de entrada del MOMA de Nueva York), Jonathan Lasker (a quien el Museo Reina Sofía de Madrid dedicó recientemente una retrospectiva), Erwin Wurm o Stephan Balkenhol. Además de otros artistas cuya obra ya se había visto en otras ocasiones como son Jaume Plensa, Cristina Iglesias, Bernardí Roig o Miquel Navarro. Por cierto, con motivo de este décimo aniversario, Ana Serratosa ha editado un catálogo que nada tiene que envidiar al que publican muchos museos con motivo de sus exposiciones temporales, una costumbre que hace tiempo que perdieron la mayoría de galerías de arte de Valencia.
Ana Serratosa y Luis Gómez, dos personas que no conocen el significado de la expresión «meninfotisme».
Javier Molins