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Galería de arte, Valencia (España)


Geometrías del entorno

El proyecto del Asturiano Javier Riera en el museo Barjola de Gijón da pie a un debate sobre la construcción y análisis del paisaje contemporáneo

 

En la capilla del museo Barjola con Javier Riera. Mientras  hablamos, fluye continua sobre la pared una secuencia de imágenes de paisaje intervenido por el artista sobre el que la luz dibuja geometrías esenciales.

<<El titulo de secuencias me aclara Javier – alude a la pieza principal, la proyección de una amplia secuencia fotográfica que registra un periodo temporal de una hora, mostrando en una secesión de imágenes de unos diez minutos. La secuencia comienza antes del amanecer, con la proyección de una forma geométrica sobre la masa arbórea. En las primeras imágenes se percibe neta la forma geométrica en la textura vegetal rodeada de oscuridad. A medida que avanza la sucesión, aumenta la claridad del día y el paisaje va apareciendo. En un momento se puede ver la forma proyectada y el espacio en torno a ella. El paisaje convive así con la forma geométrica. Pero a medida que la luz del dia va aumentando, la geometría se diluye hasta desaparecer. Los parámetros de registro de luz de la cámara fotográfica permanecen inalterados durante toda la secuencia, de forma que en las ultimas imágenes, el compuesto del paisaje intervenido llega a diluirse en la luz diurna, finalizando la secuencia con una imagen completamente blanca>>

 

Estatismo, dinamismo

La argumentación tecnológica de esta singular exposición dinámica resuelve el espacio concreto de la capilla lo que exigiría una sala muy extensa para una exposición convencional estática. Con la temática representada en la doble proyecciones impone la asociación obligada con el inconformismo contracultural de Land Art europeo y norteamericano de los años setenta. Pero en el concepto contemporáneo desplegado aquí por Riera se dinamiza, bajo las posibilidades tecnológicas de nuestros días, los fotogramas estáticos del emblemático cartel fundacional del movimiento Land Art por Gerry Schum, o los de la película de Jan Dibbets. En los paisajes intervenidos de Riera se abre el eco placentero de las caminatas ecológicas exaltadas por Richard Long. En proporción análoga, los árboles semiamanecidos de Riera se acomodan al perfil y al esqueleto arboreo adivinable de las trabajosas envolturas de los Wrapped Trees de Christo. Todo ello bien remoto de la rechinante frustración inevitable en obras como la colcha de polietileno dejada caer por Christo sobre los casi tres kilómetros de costa en la little Bay de Sydney, o de aquel otro elemental cortinón de nailon anaranjado del valle de Rifle en Colorado.

Al confesarle a Riera mis asociaciones de ideas sobre los artistas del Land Art, el excelente pintor-pintor que ha querido ser siempre el asturiano se cree en la necesidad de matizarme: << mis intenciones en el paisaje difieren en buena parte de los trabajos del Land Art. Nacen en común, eso sí, de la misma voluntad de acción estética en el medio natural, pero diferente absolutamente en sus intenciones de resultado testimonial sobre el medio. Las excavaciones de Mary Miss, por ejemplo, se propusieron inicialmente como un híbrido escultor-arquitectónico destinado a permanecer como cualquier escultura tradicional. Otro tanto sobre los recipientes de acero con escoria de R. Smithson para la colección Flik, o hasta las hileras de piedras sobre el pavimento de R. Long instaladas en el pabellón ingles de la bienal de Venecia. No, mis intervenciones no modifican objetivamente las arboledas y paisajes sobre los que trabajo. Finalizada la experiencia no queda allí ningún testimonio, ni residuo >>.

 

El sustrato común

<< Mi trabajo se trata de la superposición de dos lenguajes visuales: La irregularidad del paisaje y la precisión de la geometría. Entiendo que ambos tienen un sustrato común puesto que todo lo que ocurre en el paisaje puede ser escrito utilizando un lenguaje de física, matemáticas y geometría. Busco el momento en que es posible esa convivencia entre dos luces, la natural y la proyectada. En mis intervenciones mantengo el gradiente que supone esa superposición. No intento integrar la geometría en el paisaje más allá de cierto punto; trato solo de evitar que resulte una imposición. Se trata de encontrar la consonancia entre paisaje y geometría proyectada, aceptando que son registros de imagen diferentes, a veces hasta lo paradójico. Lo mismo sucede entre el mundo material y lo intangible. Puede lograrse algo parecido a mi trabajo manipulando imágenes en el ordenador, pero para mi la experiencia directa sobre el paisaje es determinante >>.

La resolución fotográfica de estas intervenciones de Riera obliga a pensar, con Frederic Jameson, en la condición inexorable del cambio en pintura según las ventajas ya naturalizadas y al día de los instrumentos tecnológicos contemporáneos. No tanto ni tan solemne como la tan augurada << muerte del Arte >>, pero si una irreversible amortización de las instrumentaciones formales, mas alla de los fetichismos conservadores del mercado, en la pintura de caballete. El atractivo incluso redoblado de estas avanzadas intervenciones técnicas en sus paisajes excluyen a las claras del desentendimiento que ya denunciaba Rosemberg, entre otros, de la acción artística en tanto que bella-arte. Y otro tanto del principio conceptual que Kosuth formulaba en términos de ars as idea as idea.

En sus sorprendente imágenes Riera no ha optado por dejarse arrastrar por la problemática contemporánea sobre los beneficios de la liberación estética del arte, teorizada por, Pierre Restany, a favor de las holguras de una desacralización de muy dudosas consecuencias anatematizadas por Jean Claire. La preciosa serie del luminoso paisaje del museo Barjola corrobora la opción decidida del artista sobre como las ventajas técnicas mas avanzadas al alcance del arte pueden seguir siendo compatibles con los principios constitutivos de la sensibilidad universal subjetiva del hombre.

Nada menos que la sacralidad constituida de la geometría es lo que actúa a traves de las diapositivas proyectadas por Riera. Sobre esto el artista: <<Entiendo mi trabajo como un estudio sobre la interrelación, entre tres temas que me interesan: geometría, paisaje y luz. Me impresiona la capacidad de la geometría para describir los pulsos profundos de la naturaleza y a la vez para convertirse en símbolo, en llave. Lo espiritual puede describirse y sanarse desde la geometría >>.

 

Metamorfosis

La secuencia de imágenes que se suceden en la capilla suscita el contenido de metamorfosis tantas veces fundamentador en estética. La transfiguración esencial de los paisajes a cargo del esquema de una imaginación geométrica. Un excelente artista, Olafur Eliasson, titulaba en 2008 la exposición de sus fascinantes fotos y compuestos de luz en la fundación Miró ”la naturaleza de las cosas”. Y es que lo que juega en el fondo de estas experiencias es una develación profunda de la regulación esencial sobre lo accidentado y cambiante paisajes y cosas a cambio de la esquemática de las geometrías imaginarias. Las imágenes de Riera renuevan las experiencias de la codificación geométrica del paisaje en los artistas de Land Art. Todo para confirmar la penetrante percepción del gran imaginativo Walter de Maria sobre que el territorio esta ahí no solo para ser contemplado, sino para ser objeto de una reflexión geométrica trascendental.

 

 

ABC, Cultural 26 de Junio de 2010