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Galería de arte, Valencia (España)


Vuelven los setenta

Luis Gordillo y José Guerrero son las puntas de lanza de la exposición que explora hasta el 18 de Abril el en palacio Joan de Valeriola el fructífero retorno a la pintura acaecido en las postrimerías del franquismo

 

 

JAVIER MOLINS

Asistimos a un verdadero revival del arte español de los setenta y ochenta. A las dos exposiciones organizadas por el Museo Nacional Centro Arte Reina Sofía de Madrid tituladas Los esquizos de Madrid. La figuración Madrileña y encuentros de los 70 en Pamplona 72: Fin de fiesta del arte experimental, se une ahora la muestra pintura, expresionismo y Kitsch. La generación del entusiasmo, organizada por la fundación Chirivella-Soriano y el Consorcio de Museos  de la Comunidad Valenciana.

Estas exposiciones vienen a constatar aquello que dice uno de los personajes del musical de Mecano Hoy no me puedo levantar (otro ejemplo de esa fiebre por los 80): <<Dicen que los 80 no fueron nada, para mi lo fueron todo>>, como también lo fueron para muchos de los 24 artistas españoles presentes en esta exposición, quienes en el periodo de tiempo comprendido entre los años setenta y la primera mitad de los ochenta propugnaron el retorno a la pintura. Ésta época, que en España supone el tránsito del franquismo a la consolidación democrática, también coincide a nivel internacional con un resurgir de la pintura que tiene en el denominado “neoexpresionismo”  alemán (con Basselitz, Lúpertz, Kiefer, y Polke a la cabeza) su máximo exponente.

La particularidad de esta exposición reside en que construye una visión personal del comisario, Joan Robledo, sobre una época en la que un grupo de artistas con diversos grados de amistad entre sí presentaban ciertas afinidades artísticas. Nadas mejor que uno de estos artistas, Chema Cobo,  para describir este sentimiento: “Hablábamos de cosas como pintar por el placer de pinar, del eclecticismo como actitud vital, del viaje como metáfora de la creación, de la pintura de la linealidad de la historia del arte, de academia burlesca, de lo decadente y de lo elegante como modo de insulto al dogmatismo de la abstracción post El Paso o de la intransigencia del arte conceptual del momento”.

 

DISCURSO SIN LINEALIDAD. Bajo esa premisa, Robledo-quien está desarrollando una sólida línea de exposiciones- estructura esta muestra en cuatro apartados: Gordillo, Guerrero; Figuración y Kitch; Pintura en transformación y ¿retornos al origen?. Sin duda alguna, podrían haber mas apartados o menos y llamarlos de formas diferentes pero estos son los apartados de Robledo y así los defiende en un documentado texto incluido en  el catálogo que acompaña esta muestra. Es la manera que propone de acercarse al trabajo de estos artistas porque  desde el primer momento deja claro que pretende huir de una narración lineal de este periodo de tiempo para dar una visión mas poliédrica del mismo.

Y es así como nos encontramos en las paredes del palacio  de Joan de Valeriola obras de Luis Gordillo (Sevilla, 1943) y José Guerrero (Granada 1914-Barcelona 1991) como referentes del grupo y, a partir de ahí, desfilan el resto de artistas agrupados en los restantes  tres apartados donde encontramos obras de Juan Antonio Aguirre, Alfonso Albacete, Carlos Alcolea, Miquel Barceló, José Manuel Brotó, Miguel Ángel Campano, Chema Cobo, Gerardo Delgado, Carlos Franco, Ferrán García-Sevilla, Menchu Lamas, Carlos León, Víctor Mira, Herminio Molero, Juan Navarro Baldeweg, Antón Patiño, Rafael Pérez Minguez, Guillermo Pérez Villalta, Manuel Quejido, Jose María Sicilia, Jordi Teixidor y Gonzalo Tena.

A diferencia  de la exposición mencionada del Reina Sofía sobre los Esquizos de Madrid, esta muestra tiene una mirada más amplia pues combina tanto la figuración como la abstracción y apunta ya el futuro  devenir de muchos de estos pintores y en particular el del Miquel Barceló. Dos pinturas suyas Dona al jardín (1982) y Le Peintre avec pinceau bleu (1983) están fechadas en el umbral de su despegue internacional. La Caixa organiza de Diciembre de 1981  a enero de 1982 la exposición titulada Otras figuraciones, comisariada por María Corral. Rudi Fuchs visita la exposición e invita a Barceló a participar en la Documenta 7 Kassel, auténtico pistoletazo de salida del prestigio internacional de Barceló.

 

EL AUGE DE BARCELÓ. Tal y como explica el artista Juan Muñoz, “observé al volver a este País, después de un tiempo en Nueva York, una situación, aparentemente al menos, absolutamente militarizada, en la que una serie de artistas tenían, por desaparición física o vejez de sus predecesores, que subir a los puestos que que estos iban dejando vacantes. Entonces el teniente se convertirá en capitán en teniente coronel, etc…  y de repente estaba todo el mundo discutiendo en el bar quien iba a ocupar cada lugar, cuando de pronto pasa un chaval a toda velocidad en una moto sin tubo de escape, se olvida completamente de la institución militarizada y rompe el esquema de un plumazo. Este hombre se llama Miquel Baceló”. Si bien la imagen de Barceló en una moto sin tubo de escape no podemos   encontrarla en esta muestra, si que tenemos en cambio un documento audiovisual impagable en el que vemos como un joven Barceló de 28 años realiza algunas de sus pinturas que, una vez ejecutadas, sumerge en el mar para dejarlas secar posteriormente al sol. Barceló en estado puro. Como señala Daniel A. Verdú en el catálogo de esta muestra, “nacía el mito Barceló, y con el, el de la era del entusiasmo”.